domingo, 1 de septiembre de 2013

DOCENCIA ESTRATÉGICA

La docencia estratégica, según Quesada (2001) busca el aprendizaje significativo de contenidos y el desarrollo de habilidades de pensamiento con el fin de que los estudiantes se conviertan en aprendices autosuficientes. Como vemos, el énfasis está en los estudiantes, que éstos aprenda estrategias que les permitan autorregular su aprendizaje.

Pero, de acuerdo al enfoque de la formación basada en competencias,  el énfasis no está en los estudiantes, ni tampoco en los docentes, sino en la relación intersistémica de ambos. De acuerdo con esto, la docencia estratégica consiste en la comprensión  y regulación que los docentes realizan del proceso aprendizaje-enseñanza, con el fin de formar determinadas competencias en sus estudiantes y, al mismo tiempo, construir y afianzar sus propias competencias  como profesionales de la pedagogía, teniendo como guía la formación humana integral, la transdiciplinariedad, la apertura mental, la flexibilidad, las demandas sociales y económicas, y el entretejido del saber mediante la continua reflexión sobre la práctica. (Schon, 1992, 1998)

La docencia estratégica tiene dos pasos esenciales:

Conocimiento: Que implica hacer parte del aprendizaje de los estudiantes, involucrándose en sus metas y colocándose en su lugar sin perder el propio rol como maestro. Esto se concretiza en un permanente diagnóstico de cómo se están formando las competencias, orientando a cada estudiante para que, a su vez, se autodiagnostique.

Autorregulación:  Podemos aprecia tres acciones: planear, monitorear y valorar. La planeación parte de la comprensión de las finalidades de la formación, y determina cómo, dónde, cuándo y con qué medios se va a formar las competencias. Aquí, se planea la enseñanza de estrategias de aprendizaje de acuerdo  con cada uno de los tres saberes: saber conocer (estrategias cognitivas y metacognitivas), saber hacer (estrategias de ejecución) y saber ser (estrategias emocionales y  sociales). Luego se ejecuta lo planeado y se monitorea, actividad que consiste en supervisar cómo se está llevando a cabo la ejecución  del proceso de aprendizaje-enseñanza, con el fin de introducir cambios si es necesario. Por último, se valora de forma continua el proceso de formación de las competencias en los estudiantes y la puesta en acción de las estrategias docentes teniendo en cuenta los resultados, lo cuales se comparan con los propósitos iniciales.

Sigue mencionando, Tobón, que a diferencia de la docencia tradicional, la pedagogía estratégica implica la construcción, deconstrucción y reconstrucción continua de la práctica pedagógica a partir de la reflexión que hace el mismo docente sobre su proceder. Como vemos, el cambio no se impone desde arriba sino que surge desde cada maestro y maestra en la institución educativa. Y, a la vez se busca que cada estudiante aprenda a partir de la reflexión sobre sus experiencias escolares y cotidianas.

Los siguientes, son pasos fundamentales que debe cumplir la docencia estratégica:

Diagnóstico
  • Determinar necesidades de formación en los estudiantes.
  • Describir las competencias por formar.
  • Identificar quién va a llevar a cabo la formación.
  • Determinar para qué se va a llevar a cabo la formación.
  • Reconocer los aprendizajes previos que poseen los estudiantes.
Planeación
  • Diseñar estrategias didácticas acordes a las competencias por formar.
  • Definir los instrumentos por enseñar en cada saber.
  • Determinar las estrategias de aprendizaje por formar en los estudiantes.
  • Elaborar el cronograma con los recursos necesarios.
Valoración
  • Analizar los logros obtenidos en los estudiantes con base en las evidencias y criterios.
  • Determinar la disposición del docente y de los estudiantes hacia el aprendizaje y a la enseñanza.
  • Establecer la pertinencia de las actividades y tareas.
  • Valorar las fortalezas y el impacto de las estrategias docentes empleadas.
Monitoreo
  • Revisar de manera continua la ejecución de las estrategias docentes.
  • Determinar si las actividades están siendo pertinentes a los objetivos, y realizar modificaciones en ellas cuando sea necesario.
  • Establecer si los estudiantes están aprendiendo.
(Sergio Tobón, Formación basada en competencias)

Actualmente, nos encontramos dentro de este enfoque, que da al docente el papel de investigador de su propia práctica pedagógica, para luego a través de lo observado, fortalezas y debilidades, y su reflexión profunda, tome decisiones que le permita mejorar día a día, y lograr por ende, que sus estudiantes desarrollen habilidades y construyan nuevos conocimientos.

DOCENTE REFLEXIVO Y AUTORREFLEXIVO

El docente, bajo el enfoque por competencias, debe poner en  acción  la reflexión y  la autorreflexión  mediante el análisis, la deliberación, el debate y la interpretación en torno a las estrategias de enseñanza que implementa para orientar el aprendizaje de sus estudiantes. Para ello, debe de revisar continuamente el plan de trabajo, las acciones emprendidas, las necesidades de los estudiantes, la orientación brindada y la mediación de recursos. Así, deja de ser un técnico y aplicador, para convertirse en un profesional autónomo que construye día a día su idoneidad mediante la búsqueda de la excelencia y el desarrollo de sus competencias.

Esta forma de actuar, no solo se conseguirá con capacitaciones, sino a través un continuo aprender haciendo reflexivo, donde se tome conciencia de los logros y de los errores para implementar acciones correctivas en la práctica docente.  Ya no estamos en los tiempos donde la racionalidad técnica imperó, sino se adentra en la racionalidad práctica basada en pensar y aprender a partir de -y dentro de- las experiencias vividas en la cotidianidad de la enseñanza. (Schon, 1992)

El docente  reflexivo debe:

  1. Orientar la reflexión con base en la pregunta de cómo estamos enseñando y cómo están aprendiendo nuestros estudiantes.
  2. Contextualizar  la pregunta en determinados acontecimientos específicos de la formación de competencias.
  3. A partir de lo anterior, debemos construir un sólido conocimiento conceptual, donde se tenga claridad frente a los conceptos, principios y teorías inmersas en los acontecimientos relacionados con la pregunta central que guía la reflexión.
  4. De lo anterior, el paso que sigue es realizar un registro sistemático de los acontecimientos delimitados y, luego, contrastar y analizar la información (transformación), para sacar conclusiones y realizar juicios sustentados sobre nuestra práctica pedagógica.
De aquí salen nuevos aprendizajes y propósitos para ser implementados con los estudiantes.


MARCIANITOS... una gran enseñanza

PROYECTO ÉTICO DE VIDA

El proyecto de vida consiste en una planeación consciente e intencional que  realiza una persona con el fin de dirigir y proyectar su vida en los diversos campos del desarrollo humano, buscando satisfacer necesidades y deseos vitales que están en la estructura de su ser, con el fin de avanzar en la plena  realización de sí misma asumiendo las implicaciones y consecuencias de su actos.





























Por ello, debemos de incentivar en nuestros y nuestras estudiantes, la planeación de su PROYECTO ÉTICO DE VIDA para que le permita su realización plena, en lo personal, familiar, profesional y social.