sábado, 30 de noviembre de 2013

SÍ PODEMOS... TIC


 

YES, WE CAN
SÍ, PODEMOS

De hecho, esta expresión  nos recuerda una serie de eventos de nuestra vida, frente a un examen, a un jurado, a una entrevista, a un nuevo trabajo, etc., etc., todos en algún momento dijimos “Sí, podemos”- “Yes, we can”

Pero en esta oportunidad, esta expresión trae consigo  un nuevo optimismo, centrado en el aprendizaje. Y Marc Prensky en su “Enseñar a nativos digitales” nos trae el por qué y el cómo podemos nosotros los docentes, inmiscuirnos “más” al aprendizaje de nuestros  y nuestras estudiantes.

En la actualidad, la tecnología digital la encontramos en todos los ámbitos, y de hecho, no está ajeno a los niños y adolescentes. Éstas bien utilizadas, nos puede proporcionar herramientas que permitan un aprendizaje más efectivo y real. Solo es cuestión de utilizarlos en favor de ello.

Ahora, muchos pueden preguntarse cómo utilizarlos e incluso hasta pueden decir que sería difícil trabajar con chicos que tienen poca atención; pero, como sabemos, ellos aprenden si siguen sus pasiones e intereses. ¿Sabremos cuáles son? Nuestros niños y adolescentes, ya no quieren clases teóricas, sino más bien, quieren que se les respete, se confíe en ellos, que sus opiniones se valoren y los tengan en cuenta; quieren CREAR, trabajar en equipo (y a veces no lo permitimos), realizar proyectos, tomar decisiones, cooperar; quieren en definitiva una educación conectada con la realidad. Ellos, más que nosotros conocen estas herramientas digitales, la utilizan en su vida social. Incluso, nos pueden enseñar y/o compartir sus conocimientos. Conocer y manejar la tecnología es un reto para nosotros y nosotras.

Prensky propone una pedagogía de la coasociación, que se apoya en un conjunto de juego limpio, trato entre iguales, respeto mutuo, sinceridad, honradez y tolerancia; para conjugar los deseos de los niños y adolescentes con el rol del docente.

Conocer cómo  es, cómo podemos y pueden los estudiantes utilizar la tecnología para el mejor aprendizaje, es indispensable. El trabajo del docente en este tipo de coasociación es de guía y orientador del uso de la tecnología para que el aprendizaje sea efectivo y tenga buenos resultados. Es volverse expertos en nuestro trabajo, saber hacer buenas preguntas, proporcionar contexto,  garantizar el rigor y evaluar la calidad del trabajo de los alumnos.

Nuestros estudiantes deben sentir que lo  aprendido en la escuela les servirá en su vida real, y esto lo sentirá si ve que realmente  lo ayuda a solucionar problemas que se le presentan en su vida cotidiana.

Será difícil motivar a nuestros estudiantes con las TIC?, no creo. De hecho, solo nombrarlos, los motiva. Es  cuestión de ayudar al estudiante a encontrar sus pasiones, conocerlos nosotros y él caminará lo más lejos como sea capaz.  No es cuestión que los docentes se olviden o dejen de lado  lo importante del pasado sino es conservarlo, pero relacionándolos con las herramientas del futuro. 

Por qué no utilizar el Power Point, correo electrónico, Wikipedia, You Tube, e-lerning, blogs, etc. en la escuela,  ¿No lo sabemos utilizar? Empecemos a conocerlos, no son difíciles. “Todo cambio requiere valor, valor para empezar, valor para continuar incluso cuando las cosas no salen como se esperaba” (Prensky, Marc) Seguro que ellos, lo agradecerán, al ver una nueva forma de “enseñar; docentes creativos y llenos de energía, que traen situaciones diferentes. Pero eso sí, no es que el docente haga todo, no, no; de hecho, los estudiantes deben ser partícipes activos de su aprendizaje y no meros receptores. Ellos deben aprender a monitorearse a sí mismos, autoevaluarse y autocorregirse. Debemos esperar mucho de ellos, y no decir que “no podrán” por tal o cual motivo. Es tener altas expectativas de aprendizaje en los estudiantes.

Es darles responsabilidades como: encontrar y seguir sus pasiones; usar cualquier tecnología, investigar y recopilar información; responder a preguntas y compartir sus ideas y opiniones; crear presentaciones en texto y multimedia. Y para ello, el docente tendrá que asesorarlos, poner el material curricular en su contexto, explicar de forma individual, crear rigor y asegurar calidad. Calidad en los trabajos y calidad  en su ser persona.

Los estudiantes deben buscar información, responder pregunta, hacer hipótesis, encontrar respuestas, crear presentaciones, entre otras; para luego ser socializadas, donde la clase y el docente lo valorarán y examinarán  para su corrección, contexto, rigor y calidad. Sin por supuesto, hacerles sentir mal, ni disminuidos, sino más bien sentir ellos, que  las sugerencias y opiniones de los demás,  les servirán para mejorar. Y si notamos que los y las estudiantes han conseguido menos de lo que esperamos, obviamente se tendrá que hacer una retroalimentación de tal forma que les ayude a superar sus debilidades.

Muchos docentes, están dentro de este tipo de pedagogía, quizás sin saberlo o lo conocen con otra denominación, pero en su núcleo son similares. Que trabajan en un aprendizaje centrado en el alumno, basado en problemas, basado en proyectos, en estudio de casos, basado en investigación, en un aprendizaje activo, constructivista  y en un aprender haciendo. Pero, la diferencia con la coasociación defendida por Prensky es que cada grupo, profesores y estudiantes “aportan sus propias fortalezas para mejorar el aprendizaje en conjunto”, y  que la tecnología es usada por los estudiantes y es el docente quien valora la calidad de ese uso.

Los y las estudiantes “deben ser conscientes que deben usar lo que aprenden para hacer cambios positivos en el mundo, grandes o pequeños”, por ejemplo involucrarse en la solución de problemas de su comunidad, a través de campañas, utilizando obviamente las TIC.

Todo parece fácil o difícil, algunos dirán… ¿podremos? Por supuesto, solo es cuestión de organizarte, de tener claro el propósito, de planificar las actividades exactas para conseguirlo. Incluso, una de las formas como nos podemos ayudar es enseñar a algunos estudiantes (los mejores), para luego ellos sean responsables de enseñar a sus demás compañeros. Pero, eso no quiere decir que nosotros no haremos nada, no; de hecho, tendremos que monitorear el trabajo y realimentar a los que necesitan. Por otro lado, también aquellos que van aprendiendo, deben de enseñar a otros, así se refuerza lo aprendido, “observa uno, realiza uno, enseña a uno”. Nuestro reto es buscar nuevas formas de enseñar y mejorar el aprendizaje.

Pero, si queremos estudiantes preparados que cambien nuestra sociedad, no solo es cuestión de un docente sino de todos los docentes, del director y de los padres de familia, agentes importantes para el crecimiento y cambio.

El director debe apoyar a los docentes, ver en qué nivel están, darles capacitación y apoyo profesional, trabajar en forma conjunta en pos de sus alumnos. Él debe ser líder, facilitador, y socio. Mientras que los padres deben estar implicados en este proceso para no ser un factor de resistencia a los cambios que trae consigo la coasociación. Por ello, deben estar enterados que la enseñanza está cambiando, conocer qué pueden hacer los y las estudiantes, cómo lo hacen para desarrollar sus capacidades y habilidades, en lugar de solo la de escuchar y tomar notas. Animarlos a hablar con sus hijos e hijas regularmente para saber qué están haciendo dentro y fuera del aula. Y por supuesto, alabarlos por sus logros.

Amigo y amiga docente, dentro de ti está el valor para el cambio… Sí, puedes.  Yes, you can.




No hay comentarios:

Publicar un comentario